31.8.06

Tres semanas y cuatro días

¿Recuerdas que al despertar te hablaba de un ojo que me miraba en mis sueños, con tal insistencia que lograba alterarme y me hacía saltar al piso por cualquier cosa, menos por gravedad, en medio de la madrugada? Pues ese ojo insistente tiene meses penetrando en mis huesos, cavando muy profundo, lo más que puede, y llevando cuenta y detalle al mismo tiempo de la experiencia interior.

Todas las noches lo siento dentro de mí, a nivel del estomago, como recogiendo con una pala toda la masa inmóvil que encuentra... Hace dos días me contó, susurrando en perfecto tono a mi oído, que esa masa interior que recogía y guardaba religiosamente cada noche, era de un color amarillento, con una textura casi suave, pero que siempre raspaba sus manos al tacto. Me dijo que esa masa, amarillenta y carrasposa, eran mis miedos. Desperté en ese momento, salté de la cama y fui a dar al piso, al otro extremo de la habitación, tapándome la cabeza con las manos y temblando del frío.¡Vaya operación cómica la que me restan estos sueños! o ¿será que sólo es meditación?

Tengo miedo de dormir esta noche, no quiero toparme con ese ojo una vez más. Sin embargo, a eso de las dos de la madrugada me rindo, y dejo de pelear finalmente por mantenerme despierta. Allí está, puntual e impreciso, latente y equidistante, mirándome desde una esquina de mi interior, esta vez, con un saco muy grande en su mano. Comienza a caminar, descalzo, despacio y sin dejar de mirarme. Abre el saco y lo vacía... Algo, un no sé qué espeso comienza a regarse por toda la cavidad, siento además que algo en la piel me está quemando.

El líquido comienza a ebullir, y de un momento a otro, el ojo decide hablarme: "Lo ves, te he arrancado del lugar de tu mirada, de ese hueco insondable que pretendes tapar siempre con un as de dureza y de corrupción. Te he girado hacia mi órbita, calé en ti y de aquí no saldrás". Comienzo a correr con desespero y busco la salida de la caverna sin éxito. Cansada me detengo y al girar lo veo detrás, pero hay algo diferente; el ojo ya no derrama ahora su luz hacia afuera, lo está haciendo hacia la caverna de mi hueso. Minutos después, con imperceptible movimiento despierto.

Extrañamente estoy respirando con tranquilidad, y no tengo miedo ni prisa por saltar de la cama. Tú sigues dormido y ni te enteras de que me levanto y camino por la casa, como buscando al ojo fuera de mí. Me detengo frente al espejo y veo fijamente a mis ojos... y allí lo encuentro; abierto al movimiento, extendiendo su mirada en una doble dirección que va hacia adentro y hacia afuera sin parar. Ese ojo insistente me ha puesto contra la pared, ha quebrado mis miedos y sepultado al dolor. Los huesos ya no duelen, ya no hay masas amarillentas y carrasposas que arrancar de la cavidad.

Llevo ya tres semanas y cuatro días sin despertar en la madrugada, y tú finalmente puedes abrazarme al dormir, sin miedo a que salte de la cama.

BlackHollow

Eres dolor y remedio ¿sabías?

Hace unos días traté de recordar tu olor, y no pude. Traté de traer tu rostro, y me costó otro tanto. He optado por creer que tu imagen se me está borrando, pero no la sensación. Bailo una danza desesperada entre escalofríos y caricias ausentes. Una danza intensa y recurrente: la nostalgia quema, el deseo ahoga y la piel lanza un grito silencioso, dramático, intenso... te reclama y no te encuentra. ¿Realmente quieres que te conteste?
BlackHollow

28.8.06

Paisaje con los dedos

Ellos me obligan a escribirte, así que no me culpes de tu existencia, nadie la odia más que yo.

Tu presencia alucina mi visión, el tacto se desvanece... Sigo odiándote. Se han detenido.

BlackHollow

27.8.06

Confusión

Se desgasta el pensamiento al ritmo del reloj... La visión se nubla, la espalda se dobla, chillan los huesos... "crackkk"... La cabeza suena, la música revienta, el teléfono timbra, el grito desgarra, una pared se tambalea, el vecino grita sin cesar... Dios... ¿qué pasa? Es sólo un nuevo día. Espera el anochecer...

BlackHollow

Manos que sudan...

Allí está el teléfono...
¡tómalo ya! y acaba con esta ridícula angustia.
Primer número... segund...
(bocina mojada, descolgada en el piso)
Intento fallido. Tal vez, lo haga más tarde, tengo que secar mis manos.
BlackHollow

Aborto

Escribo la historia de una existencia casi fallida, un aborto viviente; el epígrafe de una flagelación, la consecuencia de aquél momento en el que una caricia se convirtió en vida.
Jamás imaginé que viviría la eternidad añejada en una mirada, cultivada y degollada con una sonrisa que reflejaba un intenso fervor por la pasión tortuosa que, con el pesado transcurrir se convirtió en ironía hecha cenizas, -que por cierto- de esas mismas cenizas tendré que levantar mi armadura de papel, a la que revientas con sólo una palabra.
Quise terminar mi historia con un cambio de protagonista, pero repentinamente reclamaste tu derecho a vivir; en ese momento, cuando la confusión se hace amiga de la ira y comienza el descenso en caída libre.
No preguntes más, que tus labios no pronuncien otra nota fallida de cualquier canción insolente que nazca del vivir, no atormentes más a mi ya inexistente paciencia... no tienes por qué desempolvar lo nuevo. Vete ya a vivir tu pasado, porque jamás dejarás de hacerlo. Lo lamentable es que turbaste mi entrega y la convertiste en costumbre, me hiciste parte de tu juego y yo permití que así fuera.
A nadie más que a mí le lastima el final que leerás ahora...
Acabo de dejar a tu sonrisa mirando al pasado, y dándole paso de nuevo.
Me torturé hasta el final. Créeme, di cuanto pude.
Escribo la historia de una existencia fallida, un aborto viviente. El problema es que no fue espontáneo, tú lo provocaste.
BlackHollow

26.8.06

INFORME FORENSE DE UN SENTIMIENTO MUERTO (AGONÍA)

¿Me recuerdas?
Tú me engendraste, poco a poco me moldeaste. fueron tus manos las que me dieron forma, mientras tus ojos nutrían mi alma. Soy yo, Tú me creaste, ¿no recuerdas?
Tú me heriste, lo sabes. Penetraste mis sentidos para no salir de ellos.
Fue una obra perfecta, casi fría... sin pausas. Ahora intentas matarme, pero yo soy más fuerte, aunque no quiero serlo.
mis manos están heridas de tanto golpear al pensamiento, mi cuerpo quebrado camina detrás.
Mi alma no está, tampoco mi conciencia.
Cruel muñeco de paja, patético borrego de la maldita soledad a la que me condenaste.
Soy yo... el hedor de un sentimiento, el pus de una emoción, la carroña del dolor. Hay huesos secos y mohosos reposando sobre tu recuerdo, el formol atormenta a la lágrima negra que sale de los ojos desorbitados y oscurecidos...
¿Lo has entendido? me mataste en vida.
Espero verte frente a mi tumba el día de mi entierro.
No me olvides. Volveré, cuando hayas aprendido a reconocerme.
BlackHollow

UÑAS EN MI PULMÓN DERECHO

Respira al ritmo de tus deseos, respira con la intensidad de tus demonios.
Las sombras que cubrían al cuerpo llano y desmembrado se han disipado con la sal de las heridas al sol. La niebla ahora es sólida como la luz...
A lo lejos, la autopista se dibuja y el monóxido entierra sus uñas en mi pulmón derecho. La expectación cesó. Estás en camino.
Expiro a tu mismo ritmo, suspiro con tu latido.
Respiro al ritmo de tus deseos...
BlackHollow