25.4.07

Diario personal

Hoy, me sostuvo tu mirada.
(punto)

24.4.07

Llegada

Hoy quiero escribir, pero no sé cómo hacerlo. Sólo tratar de elevar palabras que se escuchen donde tengan que llegar... Bienvenida al mundo, bienvenida a tu mundo. Tú llevas un pedazo grande de mí, de mi ser... eres parte de mi existencia. Todas las bendiciones, todo lo hermoso de la vida para ti, Paula Valentina.
BlackHollow

21.4.07

Nada particular

Nada particular, sólo una angustia recurrente. Si me permito romper los límites de mi pensamiento pareciera colapsar. Si abro las compuertas y cierro los silencios, pareciera colapsar. Si irrumpo en tus palabras y sello los gestos, pareciera colapsar. Si aliento esperanzas y abrazo nuevas fuerzas, pareciera colapsar. Si te detengo súbitamente, te enfrento y me desarmo en silencio, pareciera colapsar. Si muerdo mis labios, rompo mi lengua, grito sin voz y huyo finalmente, igual... pareciera colapsar. Si me aferro con todo, te retengo en mi mente y me lanzo (de nuevo) al vacío, dios... ¡pareciera colapsar!
Si te cuento mis víctorias y resto mis caídas, valiéndome de un dulce tono y una extraña mirada tierna; otra vez, pareciera colapsar. Si acercas tu mano, rozas sin sentido, mantienes la mirada, adviertes la estocada, entras al juego sin aviso, pero... te detienes (una vez más). Creo que está claro ya: pareciera colapsar.
Nada particular.

BlackHollow

Infinito es

Es infinito el talud de las heridas
Insondable el ardor de la carne
Insustituíble el olor de la flor marchita
Imperecedera tu mirada
Insoportable el calor de las manos al tacto
Inaceptable tu silencio
Inconciente la emoción
Irrumpida la monotonía
Incesante la respiración que te busca
Inimaginable la fuerza de tus manos
Intrigante esa palabra no dicha
Impalpable la herida abierta y sangrante al sol
Infranqueable tu cuerpo
Irresistibles tus labios
Insospechada tu llegada
Insolente tu partida
Irreprochable tu existencia
Irrelevante el intermedio de la tarde
Intocables tus ojos grandes, abiertos, despiertos
Invertebrada mi esperanza
Interminable esta espera
Increíble la meta no conocida
Inquietantes tus piernas en compás
Inmundo el kilómetro que nos separa
Infinito el talud de las heridas.
Infinito el talud de las heridas.
Infinito el talud de las heridas.
Infinito el talud de tus heridas.
Infinito el talud de mis heridas.
Infinito.
Infinito.
Infinito.
Infinito.
Infinito.
Infinito.
In.
Finito.
el talud de las heridas.
BlackHollow

6.4.07

Refractal

Wax Poetic feat Norah Jones - Angels

Imagen, tu imagen, duplicación de imágenes: germen creativo, infección humana a la que no somos inmunes.

BlackHollow

5.4.07

Llaga

¿Duele?
Sí, mucho.
BlackHollow

2.4.07

Trata del aire ¿o de ti?

Pesado, muy pesado. El aire está terriblemente mojado, encima de mi cabeza, presionándola y sacudiéndola contra las palmas de mis manos, haciendo un hueco entre la zona intersticial de mi conciencia y el espacio real, duramente real.
Hace minutos, algún amigo me dijo que el aire era el único elemento con cualidades masculinas, luego el agua el más femenino. Prosiguió en su afán de convencerme: "el aire, es símbolo de todo lo etereo, inmutable, inalcanzable, invisible, inapresable... es mitológicamente el simbolo de la creacion y el poder; Zeus... los máximos dioses babilónicos, son todos del aire.. incluso nuestro Dios"
No lo sé, -le dije- tal vez por eso siento que este maldito aire me está abriendo la cabeza en dos, y no hay ventana que le impida romper la barrera que quiero poner entre nosotros.
Minutos después el cuentico mitológico del aire se nos voló de las manos, y simplemente lo dejamos ahí. Pero algo, esa estupida manía de mi cerebro de retener lo inservible, me obligó a recordarlo una y mil veces, a establecer analogías ridículas entre mis realidades, mis demonios y los artificios del aire, como "elemento puramente masculino".
No lo sé -me repito de nuevo-; y una vez más, -no lo sé-. Cierro puertas, ventanas, coladeras, todo... casi al punto de cerrar el paso de oxígeno a mi pensamiento, y nada... Sigue ahí: un aire despiadado, pesado, fuerte y retorcido, sigue llevándome de un lado a otro, golpeándome contra todo lo que encuentra, dándome una cierta frescura de vez en cuando, haciéndome sentir plena, tranquila, y cuando menos lo espero: me tumba otra vez.
No lo sé. He comenzado a odiar al aire, no quiero respirarlo más, a menos que me mate o me de un aliento definitivo de vida.
Así que allá tú "aire masculino", ve a buscar tus cuerdas y amárrate a un buen mástil, déjame en paz o regresa para echar raíces. Te dejaré un pequeño espacio, aún vacío.

"The dream" by Sviatoslav Ponomarev

BlackHollow